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Jesuítas & Guaraníes, una experiencia única..

El jefe político era el cacique o tuvichá, un cargo hereditario que debía ser ejercido por un buen guerrero y con un hablar elocuente. 
Un buen jefe debía también ser generoso en el reparto de las mujeres y de los alimentos. 
Él era el único que podía tener varias esposas. Podían llegar a tener hasta 20, y como los lazos de familia eran también lazos políticos, a través de ellas, obtenía poder y apoyo del resto del grupo. Para el resto de los hombres estaba destinada la monogamia. 
La sociedad guaraní permitía la separación de las parejas. La figura a través de la cual se aplicaba era la del "repudio" tan del esposo o de la esposa sobre su cónyuge. Lo que realmente estaba condenado socialmente era la infidelidad, sobre todo de parte de las mujeres. 
Tanto lo era que había una creencia que aseguraba que la comida preferida de los jaguares en la misteriosa y peligrosa selva era la de los hijos de las mujeres solteras o de las adúlteras .... 


Misiones: Jesuítas & Guaraníes, una experiencia única..
#PateandoArgentina 

La "Gran Familia" Guaraní

La forma de organización social de los guaraníes se explica debido a que la base de su vida social era "la gran familia". Sus miembros vivían en casas alargadas de hasta 50 metros llamadas maloca o tapy-guazú. 

Cada una de ellas podía tener como mínimo 20 y como máximo 60 fuegos, y era la forma de indicar el núcleo familiar básico formado por los padres y sus hijos. 
En estas casas compartidas, cada familia tenía asignado un espacio específico. Lo delimitaban con pilares de madera que también servían para sostener el techo. Un detalle que no era menor ni mucho menos elegido al azar. Este esquema repetía la concepción que sobre el universo tenían los guaraníes. 
Ellos creían que la Tierra había sido creada con una estructura similar. 

Ñandé, el dios creador, había construido el sostén del planeta sobre una viga. "Y trajo el eterno palo cruzado, lo colocó hacia el Naciente, pisó encima y empezó la Tierra a nacer. El eterno palo cruzado quedó como sostén de la Tierra. Luego que él quite el sostén la Tierra caerá", auguraba la creencia. 

Los palos de las casas particulares servían para mantener los techos de las habitaciones tal como aquel palo gigante puesto por su dios sostenía el planeta. Las hojas de palmas o las cortezas de los árboles cubrían el piso del hogar. No había muebles, tan solo las hamacas para dormir. 
Cada aldea o "tekoa" tenía varias malocas; todas ellas daban a una plaza central y cuadrada. Por fuera, el perímetro estaba rodeado por una empalizada de madera. Era una defensa contra los posibles ataques externos que básicamente podían venir de otros grupos guaraníes. 

En una aldea podían vivir promedio hasta mil personas.... 

Misiones: Jesuitas & Guaraníes, una experiencia única. 

#PateandoArgentina


"A simple vista sobre el terreno rojizo y cubierto por un manto de selva se ven muros derruidos, se adivinan casas, habitaciones y hasta altares. Se presume una historia. Pero entre los árboles y los cursos de agua de la provincia argentina de Misiones laten también las pruebas de la existencia de una experiencia única".

Misiones: Jesuitas & Guaraníes, una experiencia única - Silvina Heguy (Ed. Golden Universe)