Los caminos de julio en Catamarca, son caminos de fiesta, de celebración, de agradecimiento, el pueblo se reúne, renace la antigua sabiduría de los pueblos ancestrales y se desborda en alegría laboriosa que parecen resucitar en el telar y la alfarería, en el metal y la piedra, en la madera y el hueso, en los sabores, los aromas y los colores de la cocina regional, todo es fiesta, todo es PONCHO, todo es CATAMARCA. Todo es VIDA en estas manos creadoras de un arte que no puede ni debe extinguirse porque son, precisamente, herencia milenaria. En las vacaciones de invierno al calor del mejor poncho del mundo, Catamarca se vuelve fiesta...venga a compartirla...